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Cómo ofrecer seguridad en los pagos digitales

Disponer de nuevos métodos de pagos digitales sitúa a las empresas un paso por delante de su competencia. Sin embargo, puede ser contraproducente si no se hace de forma segura, escalable y responsable.

Ciberseguridad

Las empresas tienen la responsabilidad moral y legal de proteger los datos de sus clientes, respetando su privacidad y procurando su máxima seguridad. Por ello, entender en profundidad cuáles son las mejores prácticas en términos de ciberseguridad será clave para la satisfacción de los clientes y, por consiguiente, para el éxito del negocio.

Invertir en seguridad
Muchas veces pensamos que, al añadir protocolos de protección de los datos de nuestros usuarios, sólo estamos beneficiando a nuestros clientes. Y es un error. Los principales beneficiados seremos nosotros como marca. Basta con ver las cifras arrojadas por un estudio de IDC, a petición de Infobip para comprender mejor el panorama: el 44% de las personas indican que la confianza en la tienda es una de las principales razones que los motivan a comprar de nuevo a una marca. Además, para 2023, aquellas empresas que sepan destacarse en términos de empatía y de seguridad, superarán en un 40% a aquellas que no lo hagan.

Asimismo, de acuerdo con otro estudio de IDC, el 50% de los usuarios confiesa que el miedo al fraude es su principal recelo a la hora de comprar en Internet, el 44.4% teme registrar sus datos personales y el 41.7% afirma que la falta de confianza en los medios o canales de ventas online es el principal freno momento de efectuar compras virtuales.

Cómo ofrecer seguridad a los clientes
El proceso de digitalización de las compañías, el cual se ha visto acelerado tras la aparición de la Covid-19, implica una responsabilidad moral de adoptar nuevos y mejores sistemas de seguridad y de gestión de riesgos, así como medidas de prevención ante el fraude. Estos son algunos de los sistemas:

2FA
La autenticación de dos factores (2FA) es un gran aliado a la hora de reforzar la seguridad de los procesos de extremo a extremo. Y es que, al poder autenticar o verificar la identidad de los clientes, es posible asegurarse de que son ellos y no otra persona quien está efectuando compras a su nombre.

Muchas veces no somos conscientes de ello, pero al realizar una simple tarea como ingresar una clave dinámica o un PIN de uso único para, por ejemplo, hacer uso de nuestra tarjeta de débito virtualmente, estamos haciendo uso de este tipo de autenticación.

Según Verizon, hasta el 80% de los fraudes cibernéticos podrían prevenirse con el uso de 2FA, a través de dinámicas tan simples como pedir una confirmación adicional por SMS o vía correo electrónico. Es más, de acuerdo con Google, el 100% de los ataques mediante bots automatizados, el 99% de los ataques de phishing y el 66% de los ataques dirigidos o selectivos, fueron bloqueados mediante el uso de la autenticación de dos factores.

Reconocimiento dactilar, facial u ocular
Los datos biométricos son otra forma segura de autenticar que la persona que efectúa el pago es verdaderamente el titular de la cuenta. De hecho, muchas apps bancarias ya cuentan con el uso de reconocimiento dactilar donde los clientes deben poner su huella en su teléfono inteligente para así ingresar de forma más segura.

Sin duda, este acercamiento va un paso más allá del simple uso de contraseñas fácilmente quebrantables. ¿La razón? Se trata de un sistema de seguridad que parte de ‘lo que eres’ y no de ‘lo que sabes o recuerdas’.

Según Juniper Research, para 2023 la biometría móvil legitimará anualmente 2.000 millones de dólares en transacciones de pagos en tiendas y pagos remotos globalmente. Así, datos y características biométricas como el iris del ojo, las palmas de las manos, el reconocimiento de voz y más, serán nuestros aliados al momento de optimizar la ciberseguridad de nuestros portales virtuales.



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